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Autoestima baja: síntomas, causas y cómo mejorarla paso a paso

Artículo elaborado por Cristian, divulgador de desarrollo personal y bienestar emocional. El contenido tiene finalidad divulgativa y se apoya en fuentes científicas y sanitarias. No sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la salud mental.

Introducción

La autoestima baja no siempre se nota desde fuera. Una persona puede trabajar, estudiar, cuidar de su familia, mantener relaciones sociales y parecer segura mientras, internamente, convive con dudas constantes sobre su propio valor.

Quizá te reconoces en situaciones como estas: pedir perdón aunque no hayas hecho nada malo, revisar varias veces un mensaje antes de enviarlo por miedo a molestar, necesitar que otras personas confirmen tus decisiones o restar importancia a cualquier logro porque piensas que «no es para tanto».

También puede aparecer en forma de pensamientos como:

  • «No soy suficiente».
  • «Los demás son mejores que yo».
  • «Seguro que voy a decepcionar a alguien».
  • «Si cometo un error, significa que no valgo».
  • «No debería sentirme así».

Estos pensamientos no demuestran que realmente seas menos capaz o valioso que otras personas. Pueden reflejar una valoración negativa de uno mismo que se ha ido reforzando con el tiempo.

La investigación psicológica muestra, además, que la autoestima puede cambiar a lo largo de la vida y que mantiene relaciones bidireccionales con diferentes aspectos de nuestro bienestar y nuestras relaciones sociales. No es, por tanto, una característica completamente fija.

En este artículo veremos qué es la autoestima baja, cuáles son sus señales más frecuentes, qué factores pueden influir en ella, cómo puede afectar a las relaciones y al trabajo y qué puedes hacer paso a paso para desarrollar una valoración más equilibrada de ti mismo.

Importante: este artículo tiene finalidad informativa y no pretende diagnosticar ningún problema de salud mental. Tener inseguridades o experimentar una etapa de baja autoestima no significa necesariamente que exista un trastorno psicológico.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima puede entenderse como la valoración general que una persona realiza sobre sí misma. No consiste simplemente en sentirse bien todos los días ni en pensar que eres mejor que los demás.

Una autoestima relativamente saludable permite reconocer tanto fortalezas como limitaciones sin convertir cada error, crítica o fracaso en una conclusión global sobre el propio valor.

Por ejemplo, existe una diferencia importante entre:

«Esta tarea me ha salido mal».

y:

«Soy un fracaso».

La primera frase evalúa una situación concreta. La segunda convierte un resultado puntual en una valoración de toda la persona.

La autoestima también puede variar según el ámbito. Puedes sentirte competente en tu trabajo y, al mismo tiempo, tener muchas dudas sobre tu aspecto físico, tus relaciones o tus habilidades sociales.

La investigación longitudinal muestra que la autoestima puede desarrollarse y modificarse durante diferentes etapas de la vida, con cambios que se producen desde la infancia hasta la vejez.

Esto no significa que puedas cambiarla de un día para otro, sino que la manera en que te valoras no tiene por qué permanecer idéntica durante toda la vida.

¿Cómo saber si tienes baja autoestima?

No existe un único comportamiento que permita determinar si una persona tiene baja autoestima. Tampoco es recomendable utilizar una lista de síntomas como si fuera un diagnóstico.

Sin embargo, determinados patrones pueden indicar que tu relación contigo mismo merece atención.

Hazte estas preguntas

  • ¿Necesitas con frecuencia la aprobación de otras personas para sentirte tranquilo?
  • ¿Te comparas constantemente con quienes te rodean?
  • ¿Sientes que tus logros nunca son suficientes?
  • ¿Te cuesta aceptar un cumplido sin restarle importancia?
  • ¿Evitas expresar tu opinión por miedo a que los demás te juzguen?
  • ¿Te culpas durante mucho tiempo después de cometer un error?
  • ¿Piensas que otras personas son más válidas, inteligentes o capaces que tú?
  • ¿Te resulta difícil reconocer tus propias cualidades?
  • ¿Sientes que debes cumplir expectativas muy elevadas para sentirte satisfecho contigo mismo?

Responder afirmativamente a varias preguntas no significa automáticamente que tengas un problema psicológico. Puede ser una señal de que conviene prestar atención a la forma en que te evalúas.

Señales de autoestima baja que muchas personas no reconocen

La baja autoestima no siempre se presenta como timidez o falta evidente de confianza. Algunas personas muestran una gran seguridad hacia fuera mientras mantienen una relación muy crítica consigo mismas.

Te hablas con dureza

Tu diálogo interno puede estar lleno de frases como:

  • «Todo lo hago mal».
  • «Soy un desastre».
  • «Nunca aprendo».
  • «No sirvo para esto».
  • «Siempre decepciono a los demás».

El problema no es tener un pensamiento negativo ocasional. Lo importante es cuando este tipo de autocrítica se convierte en un patrón habitual.

Necesitas aprobación constantemente

Puede costarte tomar decisiones sin consultar a otras personas o sentirte tranquilo hasta que alguien confirma que has hecho lo correcto.

La aprobación externa puede proporcionar alivio momentáneo, pero si se convierte en la principal forma de sentirte seguro, puedes terminar dependiendo demasiado de la opinión de los demás.

Te comparas continuamente

Compararte de vez en cuando es normal. El problema aparece cuando la comparación se convierte en una manera habitual de decidir cuánto vales.

Puedes comparar tu cuerpo, tu trabajo, tus relaciones, tus ingresos, tus logros o incluso tu personalidad con la de otras personas.

Si además consumes mucho contenido en redes sociales, puedes exponerte constantemente a imágenes seleccionadas de la vida ajena. Esto no significa que las redes sociales provoquen baja autoestima en todas las personas, pero determinadas formas de comparación social pueden relacionarse con una peor valoración de uno mismo.

Tienes miedo de decepcionar

Te cuesta decir «no», aceptas responsabilidades que realmente no puedes asumir o modificas constantemente tus decisiones para evitar que alguien se moleste.

Puede aparecer un pensamiento como:

«Si pongo mis necesidades por delante, pensarán que soy egoísta».

Te cuesta reconocer tus logros

Cuando haces algo bien, lo atribuyes a la suerte, a las circunstancias o a que «no era para tanto».

En cambio, cuando cometes un error, lo utilizas como prueba de que realmente no eres capaz.

Esta forma de evaluar los acontecimientos aplica criterios diferentes a tus éxitos y a tus errores.

Sientes culpa al priorizarte

Descansar, dedicar tiempo a tus necesidades o poner límites puede hacerte sentir culpable.

Pero cuidar tus necesidades no significa automáticamente ser egoísta. En una relación saludable, las necesidades propias y las de los demás pueden coexistir.

¿Qué NO significa tener baja autoestima?

También es importante evitar interpretar cualquier inseguridad como baja autoestima.

Puedes sentirte inseguro:

  • antes de una entrevista de trabajo;
  • después de una ruptura;
  • al comenzar una actividad nueva;
  • cuando recibes una crítica;
  • al entrar en un entorno desconocido;
  • durante una etapa de mucho estrés.

Estas experiencias no significan necesariamente que tengas una autoestima baja y permanente.

Tampoco significa que una persona con autoestima saludable tenga confianza absoluta en todas las situaciones.

Puedes tener una buena valoración general de ti mismo y sentir inseguridad en un ámbito concreto.

Por ejemplo:

«No tengo mucha experiencia hablando en público».

es diferente de:

«Soy una persona incapaz».

La primera frase identifica una habilidad que puede desarrollarse. La segunda convierte una dificultad concreta en una conclusión global sobre tu identidad.

¿Por qué aparece la autoestima baja?

La autoestima no suele tener una única causa. Puede verse influida por una combinación de experiencias personales, relaciones, circunstancias actuales y formas aprendidas de interpretar lo que sucede.

Críticas y exigencias excesivas

Crecer en un entorno caracterizado por críticas frecuentes, comparaciones o expectativas difíciles de alcanzar puede influir en la imagen que una persona desarrolla de sí misma.

Sin embargo, conviene evitar explicaciones demasiado simples. Una experiencia concreta no determina por sí sola cómo será la autoestima de una persona adulta.

Rechazo, humillación o bullying

Experiencias de exclusión social, humillación o rechazo pueden afectar a la forma en que una persona se percibe.

Esto puede ser especialmente relevante cuando la experiencia se mantiene durante mucho tiempo o se combina con otros factores de vulnerabilidad.

Relaciones que deterioran la confianza

Las relaciones caracterizadas por control, desprecio, manipulación o invalidación constante pueden contribuir a que una persona dude cada vez más de sus propias percepciones y decisiones.

La relación entre autoestima y vínculos sociales, además, parece ser bidireccional: las relaciones pueden influir en la autoestima y la autoestima también puede influir en las relaciones posteriores. Un metaanálisis longitudinal que reunió 48 muestras y más de 46.000 participantes encontró efectos prospectivos en ambas direcciones.

Rupturas y cambios importantes

Una ruptura, una pérdida, un cambio profesional o una etapa complicada pueden afectar temporalmente a la manera en que te valoras.

Después de una experiencia dolorosa, algunas personas interpretan lo ocurrido como una prueba de que «no valen suficiente».

Pero que una relación termine no demuestra que tu valor como persona haya disminuido.

Autoexigencia y perfeccionismo

Cuando estableces estándares extremadamente altos, es posible que sientas que nunca llegas al nivel que esperas.

Puedes conseguir un buen resultado y quedarte pensando únicamente en el pequeño error que cometiste.

En este caso, la cuestión no siempre es la falta de capacidad, sino la forma en que evalúas tus resultados.

Comparación constante

Las comparaciones pueden aportar información, pero se vuelven problemáticas cuando se utilizan para evaluar continuamente el propio valor.

Comparar tu situación completa con un aspecto concreto de otra persona puede producir una conclusión injusta:

«Tiene más éxito que yo, por lo tanto yo valgo menos».

La diferencia real puede ser simplemente que esa persona está en otra etapa, tiene otros recursos o ha seguido un recorrido diferente.

¿Existe una relación entre autoestima baja, ansiedad y depresión?

La autoestima y la salud mental están relacionadas, pero no deben confundirse.

Un metaanálisis de estudios longitudinales examinó la relación entre autoestima, depresión y ansiedad. En el caso de la depresión encontró apoyo para un modelo de vulnerabilidad en el que una autoestima baja precedía, en promedio, a un aumento posterior de síntomas depresivos. Para la ansiedad, la relación fue más bidireccional.

Esto no significa que tener baja autoestima provoque necesariamente depresión o ansiedad.

Tampoco significa que una persona con ansiedad o depresión tenga obligatoriamente baja autoestima.

Los problemas psicológicos suelen tener múltiples factores y necesitan una valoración individual.

Por eso, si junto con una autoestima muy deteriorada aparecen tristeza persistente, pérdida de interés, ansiedad intensa, aislamiento u otros síntomas que afectan a tu vida cotidiana, puede ser recomendable buscar ayuda profesional.

Cómo afecta la autoestima baja a tu vida diaria

Una valoración negativa de uno mismo puede influir en diferentes áreas.

En las relaciones de pareja

Puede resultar más difícil:

  • expresar necesidades;
  • establecer límites;
  • tolerar desacuerdos;
  • confiar en las propias decisiones;
  • aceptar afecto sin cuestionarlo.

En algunas personas también puede aparecer miedo intenso a ser abandonadas o una necesidad constante de confirmación.

Esto no significa que una persona con baja autoestima vaya a comportarse necesariamente de una determinada manera.

Las relaciones y la autoestima se influyen mutuamente y pueden hacerlo de diferentes formas.

En las amistades

Puede aparecer una tendencia a:

  • priorizar siempre a los demás;
  • evitar conflictos a cualquier precio;
  • no expresar desacuerdos;
  • aceptar comportamientos que te hacen daño;
  • asumir responsabilidad por el bienestar de todo el mundo.

En el trabajo

La inseguridad puede hacer que dudes de tus propias decisiones, tengas miedo de expresar una idea o interpretes una crítica concreta como una valoración de toda tu capacidad profesional.

También puede dificultar pedir ayuda cuando realmente la necesitas.

No obstante, la baja autoestima no determina el rendimiento laboral. Las relaciones entre autoestima y resultados vitales son más complejas que una simple relación causa-efecto.

Autoestima, confianza y ego: no son lo mismo

Estos conceptos suelen confundirse.

Autoestima: valoración general que tienes de ti mismo.

Confianza: percepción de tu capacidad para realizar una tarea o desenvolverte en una situación concreta.

Ego: término utilizado de muchas maneras en el lenguaje cotidiano, pero que no debe utilizarse como sinónimo de autoestima.

Por ejemplo, puedes tener mucha confianza hablando en público y, sin embargo, sentirte inseguro en tus relaciones personales.

También puedes ser muy competente profesionalmente y continuar teniendo una valoración negativa de ti mismo.

Por eso, mejorar una habilidad concreta puede ayudarte a sentir más confianza, pero no necesariamente resuelve por sí solo una autoestima baja generalizada.

Cómo mejorar la autoestima paso a paso

Mejorar la autoestima no consiste en obligarte a pensar que eres perfecto.

El objetivo es desarrollar una valoración más realista, flexible y respetuosa de ti mismo.

1. Observa cómo te hablas

Durante varios días, presta atención a las frases que aparecen cuando algo sale mal.

Por ejemplo:

«Soy un fracaso».

En lugar de aceptar automáticamente esa conclusión, prueba a preguntarte:

«¿Qué ha ocurrido exactamente?»

Quizá la realidad sea:

«Esta tarea no me ha salido bien y necesito mejorar una parte».

La segunda formulación no niega el error, pero tampoco convierte un episodio concreto en una valoración global de toda tu persona.

Si quieres profundizar en esta cuestión, puedes leer también cómo mejorar tu diálogo interno.

2. Reduce las comparaciones automáticas

No necesitas dejar de compararte con otras personas para siempre.

Lo que puedes trabajar es la forma en que utilizas esas comparaciones.

Cuando aparezca:

«Es mucho mejor que yo».

pregúntate:

  • ¿En qué aspecto concreto?
  • ¿Qué información me falta sobre sus circunstancias?
  • ¿Estoy comparando mi vida completa con una pequeña parte de la suya?
  • ¿Existe algo que pueda aprender?
  • ¿Esta comparación me ayuda o simplemente me hace sentir peor?

Transformar una comparación global en una observación concreta puede ayudarte a recuperar perspectiva.

Si este problema se produce especialmente con redes sociales, puedes ampliar la información en cómo las redes sociales afectan a tu autoestima.

3. Aprende a poner límites

Decir «no» cuando realmente no puedes o no quieres asumir algo no significa ser una mala persona.

Puedes comenzar con frases sencillas:

«Ahora mismo no puedo hacerlo».

«Necesito pensarlo antes de responder».

«Hoy no tengo disponibilidad».

«Prefiero hacerlo de otra manera».

Los límites no garantizan que todo el mundo esté de acuerdo contigo, pero pueden ayudarte a actuar de acuerdo con tus necesidades y responsabilidades reales.

4. Reconoce los pequeños avances

Cuando la autoestima está debilitada, puedes considerar irrelevante todo lo que haces bien.

Para cambiar este patrón, prueba a registrar cada noche tres acciones concretas que hayas realizado correctamente o que hayas afrontado a pesar de la dificultad.

No tienen que ser grandes logros.

Por ejemplo:

  • terminar una tarea pendiente;
  • expresar una opinión;
  • pedir ayuda;
  • respetar un límite;
  • hacer ejercicio;
  • completar una tarea que estabas evitando;
  • afrontar una conversación difícil.

El objetivo no es convencerse de que todo está perfecto.

Es aprender a registrar también la información positiva que tu mente quizá está ignorando.

5. Aprende a aceptar los cumplidos

Si alguien te dice:

«Has hecho un buen trabajo».

no necesitas responder inmediatamente:

«Bueno, tampoco es para tanto».

Puedes simplemente decir:

«Gracias».

Aceptar un reconocimiento no significa creerte superior.

Significa permitir que una valoración positiva exista sin tener que invalidarla automáticamente.

6. Permítete equivocarte

Una autoestima estable no requiere una trayectoria perfecta.

Cometer errores proporciona información sobre lo que necesitas aprender o mejorar.

Una pregunta útil puede ser:

«¿Qué puedo aprender de esto?»

en lugar de:

«¿Qué demuestra este error sobre mí?»

Esta distinción puede reducir la tendencia a interpretar un fracaso puntual como una prueba de que eres incapaz.

7. Practica una autocompasión realista

Ser amable contigo mismo no significa justificar cualquier conducta ni convencerte de que todo lo haces bien.

Significa poder reconocer que estás atravesando una dificultad sin añadir una segunda capa de insultos y desprecio.

Por ejemplo:

«He cometido un error. No me gusta lo que ha ocurrido, pero puedo aprender de ello».

La investigación sobre autoestima y autocompasión muestra que ambos conceptos están relacionados y que los dos se asocian con bienestar y problemas psicológicos, aunque no sean exactamente lo mismo. Una revisión y metaanálisis de 76 estudios con más de 35.000 participantes encontró relaciones relevantes entre ambos constructos y diferentes indicadores de bienestar y salud psicológica.

8. Define tus propios criterios de éxito

Si constantemente utilizas la vida de otras personas como medida, siempre habrá alguien que parezca estar más adelantado.

Pregúntate:

¿Qué significa para mí llevar una vida que considero valiosa?

Quizá tu respuesta tenga que ver con:

  • cuidar tus relaciones;
  • desarrollar una profesión;
  • aprender;
  • mantener una buena salud;
  • disponer de tiempo libre;
  • crear una familia;
  • vivir de acuerdo con tus valores;
  • superar una dificultad personal.

No existe una definición universal de éxito.

Construir la autoestima también implica decidir qué quieres valorar en tu propia vida.

Un ejercicio práctico para empezar hoy

Durante siete días, dedica unos cinco minutos al final de cada día a registrar tres elementos:

1. Situación

¿Qué ocurrió?

«Mi compañero hizo una crítica sobre mi trabajo».

2. Pensamiento automático

¿Qué dijiste inmediatamente sobre ti?

«Seguro que piensa que soy incompetente».

3. Respuesta equilibrada

¿Qué interpretación alternativa se ajusta mejor a los hechos?

«Ha criticado una parte concreta de mi trabajo. Puedo revisar esa parte sin concluir que soy incompetente».

No necesitas sustituir los pensamientos negativos por frases positivas que no crees.

El objetivo es aprender a distinguir hechos, interpretaciones y conclusiones globales sobre ti mismo.

Si descubres que estos pensamientos son muy frecuentes, intensos o difíciles de modificar, un profesional de la salud mental puede ayudarte a trabajar estos patrones de forma individualizada.

¿Cómo saber si estás mejorando tu autoestima?

La mejora no siempre consiste en sentirte seguro todos los días.

Puede manifestarse de maneras más discretas:

  • aceptar una crítica sin derrumbarte;
  • reconocer un error sin insultarte;
  • decir «no» sin sentir una culpa excesiva;
  • aceptar un cumplido;
  • dejar de compararte constantemente;
  • pedir ayuda cuando la necesitas;
  • tomar una decisión sin necesitar aprobación permanente;
  • reconocer algo que has hecho bien;
  • tolerar que otra persona sea mejor que tú en un determinado ámbito sin concluir que tú vales menos.

La meta no es dejar de tener inseguridades.

Es conseguir que las inseguridades tengan menos poder sobre tus decisiones.

¿La autoestima puede mejorar realmente?

Sí, pero conviene evitar promesas del tipo «cambia tu autoestima en siete días».

La investigación longitudinal muestra que la autoestima cambia durante diferentes etapas de la vida y que su evolución está relacionada con múltiples factores.

Esto significa que mejorar la forma en que te valoras puede ser un proceso gradual.

No necesitas sentirte completamente seguro antes de empezar a actuar.

Puedes trabajar simultáneamente en tus pensamientos, tus hábitos, tus relaciones y las situaciones concretas en las que tienes más inseguridad.

En algunas personas estos cambios pueden ser suficientes para mejorar su bienestar. En otras, especialmente cuando existe un sufrimiento importante o patrones muy arraigados, puede resultar útil trabajar con un profesional.

¿Cuándo puede ser útil buscar ayuda profesional?

Considera pedir apoyo profesional si la baja autoestima:

  • afecta significativamente a tus relaciones;
  • dificulta tu trabajo o estudios;
  • hace que evites oportunidades importantes;
  • está acompañada de ansiedad persistente;
  • aparece junto con tristeza intensa o pérdida de interés;
  • provoca aislamiento;
  • genera una autocrítica muy difícil de controlar;
  • lleva tiempo interfiriendo con tu vida cotidiana.

La relación entre autoestima, ansiedad y depresión es compleja y bidireccional, por lo que no es adecuado utilizar la baja autoestima como explicación única de otros problemas de salud mental.

Un profesional puede ayudarte a comprender qué está manteniendo el malestar y qué intervención puede resultar adecuada para tu situación.

Si aparecen pensamientos de hacerte daño, de morir o de que no merece la pena continuar, no intentes manejar la situación únicamente con información de Internet y busca ayuda sanitaria urgente.

Preguntas frecuentes sobre la autoestima baja

¿Qué es tener baja autoestima?

Tener una autoestima baja significa mantener una valoración negativa o excesivamente crítica de uno mismo. Puede manifestarse mediante sentimientos de insuficiencia, autocrítica, comparación constante, dificultad para aceptar elogios o dependencia de la aprobación externa. Una inseguridad puntual no significa necesariamente que exista una baja autoestima persistente.

¿Cuáles son los síntomas de una autoestima baja?

Algunas señales frecuentes son la autocrítica constante, comparación excesiva, dificultad para aceptar cumplidos, miedo a decepcionar, necesidad de aprobación, dificultad para poner límites y tendencia a minimizar los propios logros. Estas señales no constituyen por sí solas un diagnóstico.

¿Por qué tengo autoestima baja?

No existe una única causa. Puede estar relacionada con diferentes experiencias, relaciones, exigencias personales, comparación social, circunstancias actuales y formas aprendidas de interpretar los propios errores y capacidades.

¿La autoestima baja causa ansiedad o depresión?

La relación es más compleja que una causa única. Los estudios longitudinales han encontrado relaciones entre autoestima y depresión y entre autoestima y ansiedad en ambas direcciones, con resultados distintos según el problema analizado.

¿Cómo puedo mejorar mi autoestima?

Puedes empezar observando tu diálogo interno, reduciendo comparaciones automáticas, aprendiendo a poner límites, reconociendo pequeños avances, aceptando errores y desarrollando una valoración más realista de tus capacidades y limitaciones.

¿Cómo saber si tengo baja autoestima o simplemente estoy pasando por una mala etapa?

Una mala etapa puede provocar inseguridad temporal. Si tu valoración negativa de ti mismo aparece de forma persistente, afecta a muchas áreas de tu vida y se acompaña de otros cambios emocionales, puede ser conveniente buscar orientación profesional.

¿La baja autoestima se puede superar?

La autoestima puede cambiar con el tiempo y no tiene por qué mantenerse idéntica durante toda la vida. Mejorarla suele ser un proceso gradual en el que pueden influir las experiencias, las relaciones, los hábitos y el trabajo psicológico.

Conclusión

La autoestima baja puede aparecer de muchas formas. No siempre se manifiesta como timidez o falta de confianza visible. En ocasiones se esconde detrás del perfeccionismo, la necesidad de aprobación, el miedo a decepcionar, la comparación constante o una voz interna excesivamente crítica.

Mejorar la autoestima no significa llegar a pensar que eres perfecto ni convencerte de que eres mejor que los demás.

Significa aprender a valorar tus capacidades sin ignorar tus limitaciones, aceptar que puedes equivocarte sin convertir el error en una condena personal y desarrollar una relación contigo mismo basada en mayor respeto y equilibrio.

Puedes empezar con algo sencillo: observa cómo te hablas, identifica cuándo te comparas, reconoce tus pequeños avances y presta atención a las conclusiones globales que extraes de los errores.

Los cambios suelen construirse de forma progresiva.

Y si la inseguridad lleva tiempo afectando a tus relaciones, tu trabajo, tu estado de ánimo o tu vida cotidiana, no necesitas afrontarlo todo por tu cuenta. Buscar ayuda profesional puede ser una forma adecuada de comprender qué está ocurriendo y trabajar sobre ello.

Fuentes científicas y recursos consultados

  • Orth, U., Robins, R. W. y Widaman, K. F. Life-span development of self-esteem and its effects on important life outcomes. Journal of Personality and Social Psychology. Estudio longitudinal sobre la evolución de la autoestima y su relación prospectiva con diferentes resultados vitales.
  • Orth, U. et al. Development of self-esteem from age 4 to 94 years: A meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Bulletin. Metaanálisis de 331 muestras y 164.868 participantes sobre la evolución de la autoestima durante la vida.
  • Sowislo, J. F. y Orth, U. Does low self-esteem predict depression and anxiety? A meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Bulletin. Revisión de estudios longitudinales sobre las relaciones entre autoestima, depresión y ansiedad.
  • Harris, M. A. y Orth, U. The link between self-esteem and social relationships: A meta-analysis of longitudinal studies. Journal of Personality and Social Psychology. Metaanálisis sobre la relación bidireccional entre autoestima y relaciones sociales.
  • Muris, P. y Otgaar, H. Self-Esteem and Self-Compassion: A Narrative Review and Meta-Analysis on Their Links to Psychological Problems and Well-Being. Psychology Research and Behavior Management. Revisión y metaanálisis sobre autoestima, autocompasión, bienestar y problemas psicológicos.
  • Orth, U. et al. Investigación longitudinal sobre la relación entre autoestima global y evaluaciones específicas de distintos ámbitos personales.

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Comentarios

6 respuestas a «Autoestima baja: síntomas, causas y cómo mejorarla paso a paso»

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  3. […] conversación constante que mantienes contigo mismo cada día. Esa voz interior puede influir en tu autoestima, en tu forma de afrontar los problemas y en cómo interpretas lo que ocurre a tu alrededor. Cuando […]

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