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¿Por qué tenemos tanta ansiedad hoy en día? Causas y qué podemos hacer

Introducción

¿Por qué parece que cada vez hay más personas con ansiedad?

La pregunta no tiene una única respuesta. La ansiedad puede estar relacionada con factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales, y en muchas ocasiones varios de ellos se combinan.

En España, los datos disponibles muestran que los trastornos de ansiedad registrados en atención primaria han aumentado durante los últimos años. El Informe Anual del Sistema Nacional de Salud señala que pasaron de 61,9 casos por cada 1.000 habitantes en 2016 a 111,3 en 2023. El propio informe indica una tendencia creciente en la serie analizada.

Pero estos datos necesitan contexto.

Que actualmente se registren más problemas de ansiedad no significa que exista una única causa responsable ni que todos los casos tengan el mismo origen. También influyen una mayor identificación de los problemas de salud mental, la búsqueda de ayuda y los cambios en la forma de diagnosticar y registrar estas dificultades.

Entonces, ¿por qué hay tanta ansiedad hoy en día?

En este artículo vamos a analizar los principales factores que pueden contribuir al aumento del malestar psicológico: el estrés mantenido, la incertidumbre, la presión laboral y económica, la falta de descanso, la hiperconectividad, determinados usos de las redes sociales y la reducción del tiempo de recuperación.

También veremos qué ocurre en el organismo cuando la respuesta de estrés permanece activada durante demasiado tiempo y qué puedes hacer si notas que la ansiedad está empezando a afectar a tu vida diaria.

¿Realmente hay más ansiedad que antes?

Antes de buscar las causas conviene hacer una distinción importante.

No es exactamente lo mismo decir «hay más ansiedad» que decir «se detectan o registran más problemas de ansiedad».

Los datos sanitarios españoles sí muestran un aumento de los trastornos de ansiedad registrados en atención primaria entre 2016 y 2023. En ese periodo, la cifra pasó de 61,9 a 111,3 casos por cada 1.000 habitantes.

Además, la ansiedad se encuentra entre los problemas de salud mental más frecuentes. La Encuesta de Salud de España 2023 señala que el 6,6 % de los adultos declaró padecer ansiedad crónica.

A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que en 2021 había 359 millones de personas con un trastorno de ansiedad. La OMS también señala que los trastornos de ansiedad son los trastornos mentales más frecuentes.

Sin embargo, estos datos no permiten concluir que exista una única causa responsable del aumento.

La ansiedad es un fenómeno complejo.

Puede aparecer o intensificarse por una combinación de factores personales, biológicos, psicológicos y sociales. Por eso dos personas que viven una situación aparentemente similar pueden reaccionar de manera completamente diferente.

¿Por qué hay tanta ansiedad hoy en día?

1. Vivimos expuestos a más estímulos y exigencias

Una de las características de la vida moderna es la cantidad de información y estímulos que recibimos constantemente.

Mensajes, correos electrónicos, noticias, redes sociales, obligaciones laborales, responsabilidades familiares, problemas económicos y numerosas pequeñas decisiones pueden ocupar nuestra atención durante buena parte del día.

El problema no es necesariamente cada estímulo por separado.

El problema puede aparecer cuando apenas existen momentos de recuperación.

Una jornada puede empezar consultando el teléfono, continuar con varias horas de trabajo, seguir con desplazamientos, obligaciones personales, noticias y redes sociales y terminar con el teléfono nuevamente en la mano antes de dormir.

No todas las personas reaccionan igual ante esta situación, pero una exposición continua a demandas y preocupaciones puede aumentar la sensación de estar sobrepasado.

Cuando el estrés se mantiene, algunas personas pueden experimentar:

  • Nerviosismo.
  • Irritabilidad.
  • Dificultades para concentrarse.
  • Problemas de sueño.
  • Cansancio mental.
  • Sensación de no poder desconectar.

La ansiedad no siempre aparece después de un único acontecimiento grave. En ocasiones, el malestar se desarrolla después de una acumulación prolongada de pequeñas presiones.

2. La incertidumbre puede alimentar la preocupación

El cerebro humano necesita tomar decisiones continuamente, pero no puede predecir el futuro con certeza.

Problemas económicos, inseguridad laboral, conflictos familiares, enfermedades, cambios personales o dudas sobre el futuro pueden generar preocupación.

La incertidumbre se vuelve especialmente difícil cuando intentamos conseguir una seguridad absoluta sobre cosas que no podemos controlar.

Por ejemplo:

«¿Y si pierdo mi trabajo?»

«¿Y si ocurre algo malo?»

«¿Y si tomo la decisión equivocada?»

«¿Y si no soy capaz de afrontar lo que viene?»

Una preocupación puntual es normal.

El problema aparece cuando la preocupación se vuelve persistente, difícil de controlar y empieza a interferir con el sueño, las relaciones, el trabajo o las actividades cotidianas.

El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos diferencia precisamente la ansiedad cotidiana de los trastornos de ansiedad, que pueden implicar preocupación excesiva y persistente y afectar al funcionamiento diario.

3. La presión laboral puede afectar al bienestar psicológico

El trabajo ocupa una parte importante de la vida de muchas personas.

Cuando las exigencias son elevadas y existen pocas posibilidades de control, descanso o apoyo, el entorno laboral puede convertirse en una fuente importante de estrés.

En España, el Ministerio de Sanidad ha señalado que determinadas condiciones laborales adversas —como exigencias excesivas, inseguridad, falta de control o falta de apoyo— están relacionadas con problemas de salud mental.

Esto no significa que trabajar mucho provoque automáticamente un trastorno de ansiedad.

Significa que las condiciones en las que se desarrolla el trabajo pueden influir en el bienestar psicológico.

La diferencia es importante.

No todas las personas que tienen un trabajo exigente desarrollan ansiedad y una persona puede experimentar ansiedad aunque su empleo no sea especialmente estresante.

4. Dormimos peor o no damos suficiente importancia al descanso

El sueño y la salud mental están estrechamente relacionados.

Cuando una persona duerme mal puede resultarle más difícil gestionar el estrés, concentrarse y regular sus emociones.

Además, la ansiedad puede dificultar el sueño, creando un círculo difícil:

preocupación → dificultad para dormir → cansancio → menor capacidad para gestionar el estrés → más preocupación.

Por eso, cuando una persona experimenta ansiedad de forma frecuente, merece la pena observar también sus hábitos de sueño.

No significa que dormir mal sea siempre la causa de la ansiedad.

Puede ser tanto un factor que contribuye al malestar como una consecuencia de este.

5. Las redes sociales pueden aumentar la comparación y la presión

Las redes sociales permiten mantener contacto con otras personas y acceder rápidamente a información, entretenimiento y comunidades.

Pero su uso también puede convertirse en una fuente de comparación constante.

En pocos minutos podemos ver:

  • Personas que parecen tener más éxito.
  • Cuerpos que parecen perfectos.
  • Viajes y experiencias aparentemente continuas.
  • Relaciones mostradas únicamente desde sus mejores momentos.
  • Personas que parecen avanzar más rápido que nosotros.

El problema aparece cuando comparamos nuestra vida cotidiana completa con una selección de momentos cuidadosamente elegidos por otras personas.

Esto puede afectar especialmente a personas que ya tienen inseguridad, baja autoestima o una tendencia elevada a compararse.

Por eso es más preciso decir que determinados patrones de uso de las redes sociales pueden contribuir al malestar psicológico en algunas personas, en lugar de afirmar que las redes sociales causan ansiedad por sí mismas.

6. Estamos permanentemente conectados

El teléfono móvil ha eliminado buena parte de las fronteras entre trabajo, ocio y descanso.

Un mensaje laboral puede llegar por la noche.

Una noticia puede interrumpir una comida.

Una notificación puede aparecer mientras intentamos dormir.

Y una preocupación puede continuar en nuestra cabeza mucho después de haber terminado la jornada.

La hiperconectividad no es necesariamente negativa.

El problema puede estar en no disponer de espacios suficientes en los que el cerebro deje de responder a estímulos y demandas externas.

Por eso, aprender a desconectar también forma parte del autocuidado psicológico.

7. La soledad y la falta de conexión significativa también importan

Tener muchos contactos no equivale necesariamente a sentirse acompañado.

Una persona puede comunicarse diariamente mediante mensajes y redes sociales y, al mismo tiempo, sentirse sola.

La salud mental está influida por múltiples factores individuales, familiares, comunitarios y sociales. La OMS destaca precisamente la importancia de estos factores en el bienestar psicológico.

Una red de apoyo adecuada puede ayudar a afrontar situaciones difíciles.

Por el contrario, sentirse aislado o no disponer de personas con las que hablar puede hacer que determinados problemas parezcan más difíciles de manejar.

¿Qué ocurre en el cerebro y el cuerpo cuando vivimos bajo estrés?

Para comprender mejor la ansiedad conviene conocer qué ocurre en el organismo.

La ansiedad no es simplemente «pensar demasiado».

También implica respuestas físicas.

Cuando percibimos una amenaza, el organismo activa sistemas destinados a prepararnos para responder.

Es una reacción normal y necesaria.

La respuesta de lucha o huida

Imagina que estás cruzando una calle y un vehículo se aproxima rápidamente.

Tu cuerpo puede reaccionar antes incluso de que tengas tiempo de analizar conscientemente toda la situación.

Aumenta la activación fisiológica, el corazón puede acelerarse, los músculos se preparan para actuar y la atención se dirige hacia aquello que percibes como peligroso.

Esta respuesta forma parte de los mecanismos de supervivencia.

El problema aparece cuando los sistemas relacionados con el estrés se activan con demasiada frecuencia o cuando una persona tiene dificultades para recuperar la calma después de situaciones exigentes.

El papel de la amígdala

La amígdala es una estructura cerebral implicada en el procesamiento de determinadas respuestas emocionales y en la detección de señales relevantes para la amenaza.

No funciona de manera aislada.

La respuesta de ansiedad implica la interacción de diferentes regiones cerebrales, sistemas fisiológicos, experiencias previas y procesos de aprendizaje.

Por eso no es correcto reducir la ansiedad a una explicación como:

«Tu amígdala está activada y por eso tienes ansiedad».

La realidad es bastante más compleja.

Lo que sí sabemos es que los sistemas cerebrales relacionados con la detección de amenazas y la regulación emocional participan en la respuesta de ansiedad.

¿Qué es el cortisol?

El cortisol es una hormona que participa en la respuesta del organismo al estrés.

No es una sustancia «mala».

El cuerpo necesita cortisol para numerosas funciones normales.

El problema no consiste simplemente en tener cortisol, sino en cómo funcionan los sistemas de respuesta al estrés en determinadas circunstancias.

Por eso conviene desconfiar de mensajes como:

«Tienes el cortisol alto y por eso tienes ansiedad».

Sentir ansiedad no permite saber cuál es el nivel de cortisol de una persona.

Tampoco significa que exista necesariamente una alteración hormonal.

La ansiedad debe entenderse dentro de un conjunto mucho más amplio de factores.

¿Por qué la ansiedad puede parecer que aparece «sin motivo»?

Esta es una de las preguntas más frecuentes.

Una persona puede despertarse con el corazón acelerado, sentir tensión, notar preocupación o experimentar una sensación de peligro sin identificar inmediatamente qué la ha provocado.

Eso no significa necesariamente que la ansiedad haya aparecido literalmente de la nada.

Puede existir una acumulación previa de estrés, falta de sueño, preocupaciones, cambios vitales, determinados pensamientos o experiencias que la persona no identifica conscientemente en ese momento.

Además, las sensaciones físicas de ansiedad pueden convertirse ellas mismas en una fuente de preocupación.

Por ejemplo:

palpitaciones → «¿qué me está pasando?» → miedo → mayor activación → más palpitaciones.

Este círculo puede hacer que la persona interprete las propias sensaciones corporales como una amenaza.

Si estos episodios se repiten, son intensos o interfieren con tu vida diaria, conviene consultar con un profesional sanitario para valorar qué está ocurriendo.

¿Cómo afecta la ansiedad a la autoestima?

La relación entre ansiedad y autoestima puede funcionar en ambas direcciones.

Una persona que se siente insegura puede interpretar determinadas situaciones como más amenazantes.

Al mismo tiempo, experimentar ansiedad con frecuencia puede hacer que empiece a cuestionar sus propias capacidades.

Pueden aparecer pensamientos como:

  • «No voy a ser capaz».
  • «Voy a equivocarme».
  • «Los demás lo hacen mejor que yo».
  • «Seguro que hago el ridículo».
  • «Algo malo va a pasar».

Si estos pensamientos se repiten, pueden terminar afectando a la confianza personal.

Por eso ansiedad y autoestima pueden formar un círculo:

ansiedad → inseguridad → evitación → menos confianza → más ansiedad.

Romper este círculo no consiste en obligarse a «pensar positivo».

Consiste en aprender a identificar pensamientos poco realistas, afrontar progresivamente aquello que se evita y desarrollar una relación más equilibrada con uno mismo.

Señales de que la ansiedad merece más atención

Sentir ansiedad ocasionalmente forma parte de la experiencia humana.

No toda preocupación significa que exista un trastorno.

Sin embargo, conviene prestar más atención cuando la ansiedad es frecuente, intensa, difícil de controlar o empieza a interferir con la vida cotidiana.

Algunas señales pueden ser:

  • Preocupación excesiva y persistente.
  • Dificultad para controlar los pensamientos relacionados con preocupaciones.
  • Problemas de sueño.
  • Irritabilidad o sensación de estar constantemente en tensión.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Evitación de determinadas situaciones por miedo.
  • Síntomas físicos frecuentes asociados a la ansiedad.
  • Interferencia en el trabajo, los estudios o las relaciones.
  • Pérdida de interés por actividades habituales.

La presencia aislada de uno de estos síntomas no permite diagnosticar un trastorno de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad tienen criterios específicos y deben ser valorados por profesionales cualificados.

¿Qué puedes hacer si sientes que la ansiedad está aumentando?

No existe una solución universal.

Sin embargo, algunas medidas pueden ayudarte a reducir factores que mantienen el malestar.

1. Identifica qué está manteniendo tu estrés

Durante varios días observa:

  • Cuánto duermes.
  • Cuánto tiempo pasas conectado.
  • Qué situaciones disparan tus preocupaciones.
  • Cuándo aparecen los síntomas.
  • Qué pensamientos suelen acompañarlos.
  • Si estás evitando determinadas situaciones.

No necesitas analizar cada pensamiento.

El objetivo es encontrar patrones.

2. Reduce la sobrecarga de información

No necesitas conocer todas las noticias ni responder inmediatamente a cada notificación.

Puedes establecer momentos concretos para consultar el teléfono, el correo y las noticias.

También puedes silenciar determinadas notificaciones durante periodos de descanso.

No se trata de desconectarte del mundo.

Se trata de recuperar cierta capacidad para decidir cuándo quieres recibir información.

3. Cuida el sueño

Intenta mantener horarios relativamente regulares.

Reduce actividades estimulantes antes de acostarte y procura que el dormitorio sea un espacio adecuado para descansar.

Si los problemas de sueño persisten, especialmente cuando afectan significativamente a tu funcionamiento diario, conviene comentarlo con un profesional sanitario.

4. Mantén actividad física regular

Caminar, hacer ejercicio o practicar alguna actividad física que puedas mantener en el tiempo puede formar parte de una estrategia saludable para cuidar el bienestar psicológico.

No necesitas empezar con entrenamientos extremos.

Una actividad que puedas realizar de manera constante suele ser más útil que comenzar con un plan excesivamente exigente que abandonarás después de unos días.

5. No intentes controlar todos tus pensamientos

Intentar expulsar continuamente los pensamientos preocupantes puede hacer que les prestes todavía más atención.

En lugar de luchar contra cada pensamiento, puedes aprender a reconocerlo:

«Estoy teniendo un pensamiento de preocupación».

Después puedes preguntarte:

«¿Existe algo que pueda hacer ahora mismo?»

Si la respuesta es sí, céntrate en una acción concreta.

Si la respuesta es no, intenta volver progresivamente a la actividad que estabas realizando.

6. Reduce la comparación social

Observa cómo te sientes después de utilizar determinadas redes o cuentas.

Si determinados contenidos provocan constantemente inseguridad, comparación o sensación de fracaso, puedes dejar de seguirlos, limitar su exposición o establecer periodos sin redes sociales.

No necesitas eliminar completamente las redes.

Necesitas utilizarlas de una manera que no perjudique tu bienestar.

7. Mantén relaciones de apoyo

Hablar con una persona de confianza puede ayudarte a poner en perspectiva determinadas preocupaciones.

No tienes que esperar a encontrarte completamente desbordado para pedir compañía.

El apoyo social no sustituye a un tratamiento profesional cuando este es necesario, pero puede ser un recurso importante para afrontar momentos difíciles.

8. Busca ayuda profesional cuando la ansiedad interfiere con tu vida

Pedir ayuda no significa que hayas fracasado.

Los trastornos de ansiedad pueden tratarse y existen diferentes opciones terapéuticas. La OMS señala que existen tratamientos eficaces para estos problemas.

La psicoterapia es una de las opciones utilizadas para tratar diferentes trastornos de ansiedad. En determinados casos también pueden utilizarse medicamentos, siempre bajo valoración y seguimiento de un profesional sanitario.

Si la ansiedad está interfiriendo con tu trabajo, tus relaciones, tu sueño o tu capacidad para realizar actividades cotidianas, buscar ayuda puede ser una decisión razonable.

Entonces, ¿por qué hay tanta ansiedad actualmente?

La respuesta más honesta es que no existe una única causa.

El aumento de los problemas de ansiedad puede estar relacionado con una combinación de factores.

Entre ellos pueden encontrarse:

  • Estrés mantenido.
  • Incertidumbre económica o laboral.
  • Exigencias laborales elevadas.
  • Falta de descanso.
  • Hiperconectividad.
  • Comparación social.
  • Determinados patrones de uso de redes sociales.
  • Aislamiento o falta de apoyo social.
  • Experiencias vitales adversas.
  • Factores biológicos y psicológicos.
  • Mayor identificación y búsqueda de ayuda relacionada con la salud mental.

Los datos españoles muestran que los trastornos de ansiedad registrados en atención primaria han aumentado entre 2016 y 2023, pero ese dato por sí solo no permite atribuir el fenómeno a una única causa.

Esta distinción es importante porque evita caer en explicaciones demasiado sencillas como «la culpa es del móvil», «la ansiedad la provocan las redes sociales» o «todo se debe al estrés».

La realidad es mucho más compleja.

Preguntas frecuentes sobre la ansiedad

¿Por qué tengo ansiedad sin motivo aparente?

La ansiedad puede aparecer sin que identifiques inmediatamente una causa concreta. Puede estar relacionada con estrés acumulado, preocupaciones, falta de descanso, experiencias previas u otros factores psicológicos y físicos.

Si los episodios son frecuentes, intensos o interfieren con tu vida cotidiana, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

¿Hay realmente más ansiedad que antes?

En España sí se observa una tendencia creciente en los trastornos de ansiedad registrados en atención primaria. El Informe Anual del Sistema Nacional de Salud recoge un aumento desde 61,9 casos por 1.000 habitantes en 2016 hasta 111,3 en 2023.

Sin embargo, no puede afirmarse que todo el aumento observado tenga una única explicación. También pueden influir una mayor detección, cambios en el registro y una mayor disposición a buscar ayuda.

¿Las redes sociales provocan ansiedad?

No necesariamente.

Las redes sociales no provocan un trastorno de ansiedad automáticamente. Sin embargo, determinados patrones de uso pueden contribuir al estrés, la comparación social, la inseguridad o la preocupación en algunas personas.

¿El estrés puede causar ansiedad?

El estrés y la ansiedad están relacionados, pero no son exactamente lo mismo.

El estrés suele estar vinculado a una demanda o situación concreta. La ansiedad puede mantenerse incluso cuando la amenaza no está claramente presente.

Cuando la preocupación se vuelve intensa, persistente y difícil de controlar, puede ser conveniente consultar con un profesional.

¿Dormir mal puede aumentar la ansiedad?

Dormir mal puede dificultar la regulación emocional y hacer más difícil afrontar el estrés.

Al mismo tiempo, la propia ansiedad puede provocar problemas de sueño. Por eso pueden formar un círculo de retroalimentación.

¿Se puede reducir la ansiedad sin medicamentos?

Algunas personas pueden beneficiarse de cambios de hábitos, actividad física, técnicas psicológicas, reducción del estrés y apoyo social.

Sin embargo, no existe una única solución válida para todos los casos.

Cuando existe un trastorno de ansiedad o los síntomas son intensos y persistentes, puede ser necesario recibir tratamiento profesional. La OMS y el NIMH señalan que existen tratamientos eficaces para los trastornos de ansiedad.

¿Cuándo debería pedir ayuda?

Considera consultar con un profesional si la ansiedad es persistente, difícil de controlar, provoca una angustia importante o interfiere con tu sueño, trabajo, estudios, relaciones o actividades cotidianas.

No es necesario esperar a que el problema sea insoportable para pedir ayuda.

Conclusión

La pregunta «¿por qué hay tanta ansiedad hoy en día?» no tiene una respuesta sencilla.

Los datos disponibles muestran un aumento de los trastornos de ansiedad registrados en España durante los últimos años, mientras que la ansiedad también constituye uno de los problemas de salud mental más frecuentes a nivel mundial.

Pero detrás de estas cifras existen historias y circunstancias diferentes.

Para algunas personas puede pesar especialmente el estrés laboral. Para otras, la incertidumbre, la falta de sueño, una etapa vital complicada, determinados patrones de pensamiento, la soledad o una combinación de varios factores.

Por eso comprender la ansiedad no consiste en encontrar un único culpable.

Consiste en observar qué factores están influyendo en cada caso y qué se puede modificar.

Cuidar el sueño, mantener actividad física, reducir la sobrecarga de información, limitar la comparación constante, mantener relaciones de apoyo y pedir ayuda profesional cuando sea necesario son algunas formas de cuidar la salud mental.

Y hay una idea especialmente importante:

sentir ansiedad no significa que haya algo roto en ti.

La ansiedad es una respuesta humana que puede volverse problemática cuando es excesiva, persistente o empieza a limitar tu vida.

Comprenderla es un primer paso. Buscar apoyo cuando lo necesitas es otro.

Fuentes y referencias

Este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Última revisión de las fuentes: agosto de 2026.

Aviso: este contenido ofrece información general sobre ansiedad y salud mental. No pretende diagnosticar, tratar ni sustituir la evaluación de un profesional sanitario.

Comentarios

6 respuestas a «¿Por qué tenemos tanta ansiedad hoy en día? Causas y qué podemos hacer»

  1. […] vínculo entre la nutrición y la salud mental es un tema cada vez más estudiado por la ciencia. Una dieta inadecuada puede influir negativamente […]

  2. […] mejor el estrés diario en el trabajo. También veremos por qué este problema relacionado con la salud mental ha aumentado en los últimos años y cómo puede afectar al bienestar […]

  3. […] En muchos casos, este nerviosismo está relacionado con estrés acumulado, ansiedad, hábitos diarios o una sobrecarga del sistema nervioso. Comprender las causas es el primer paso para recuperar la calma y el bienestar emocional. […]

  4. […] puede afectar al cuerpo. Si las molestias son frecuentes, intensas o interfieren en la vida diaria, es recomendable consultar con un profesional de la salud para recibir una evaluación […]

  5. […] el tiempo, esto puede afectar a la salud mental, las relaciones personales, la toma de decisiones e incluso la forma en la que una persona se habla […]

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