En un mundo donde el éxito se mide a menudo por logros materiales, metas alcanzadas y reconocimiento social, es fácil perder de vista lo que realmente importa: nuestros valores y el proceso de crecimiento que experimentamos en el camino. Tener claros nuestros valores no solo nos ayuda a tomar mejores decisiones, sino que también nos permite disfrutar y aprender de cada paso en nuestra vida.
¿Qué Son los Valores y Por Qué Son Importantes?
Los valores son principios fundamentales que guían nuestras acciones, decisiones y comportamiento. Son la brújula que nos permite vivir con coherencia y autenticidad. Algunos ejemplos de valores incluyen:
- Honestidad: Ser sinceros con nosotros mismos y con los demás.
- Responsabilidad: Cumplir con nuestros compromisos y asumir las consecuencias de nuestros actos.
- Respeto: Tratar a los demás con dignidad y empatía.
- Perseverancia: No rendirse ante los obstáculos y seguir adelante con determinación.
- Solidaridad: Ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.
Cuando nuestros valores son sólidos, nuestras decisiones son más alineadas con lo que realmente queremos y sentimos. Esto nos evita caer en la trampa de la comparación, la superficialidad o la búsqueda constante de aprobación externa.
El Peligro de Enfocarse Solo en las Metas
Es natural querer alcanzar metas en la vida, ya sea obtener un título, conseguir un empleo soñado, comprar una casa o formar una familia. Sin embargo, cuando nuestra felicidad depende exclusivamente de alcanzar esos objetivos, corremos el riesgo de sentir insatisfacción constante.
Algunos peligros de enfocarse solo en las metas incluyen:
- Ansiedad y estrés: Si solo pensamos en la meta final, podemos sentirnos ansiosos por no haberla alcanzado aún.
- Desmotivación: Si los resultados no llegan tan rápido como esperamos, es fácil perder el interés y darnos por vencidos.
- Falta de disfrute: Nos perdemos los momentos valiosos del camino, esos pequeños logros y aprendizajes que realmente nos enriquecen.
- Insatisfacción constante: Cada vez que alcanzamos una meta, surge otra más grande, y así nunca terminamos de sentirnos realmente realizados.
Aprender a Valorar el Proceso
Valorar el proceso significa disfrutar cada paso del camino y aprender de cada experiencia, sin obsesionarnos con el resultado final. Algunas formas de lograrlo son:
1. Definir Metas Basadas en Valores
En lugar de enfocarnos solo en el resultado, podemos establecer metas que reflejen nuestros valores personales. Por ejemplo, en lugar de pensar solo en «quiero ganar más dinero», podríamos plantearnos «quiero generar ingresos haciendo algo que me apasione y aporte valor a los demás».
2. Practicar la Gratitud
Ser conscientes de nuestros avances y agradecer lo que hemos logrado nos ayuda a mantener una actitud positiva. Llevar un diario de gratitud donde anotemos lo aprendido cada día puede ser una herramienta poderosa.
3. Disfrutar el Aprendizaje
Cada obstáculo en nuestro camino es una oportunidad para crecer. En lugar de frustrarnos por los desafíos, podemos verlos como lecciones que nos hacen más fuertes y sabios.
4. Vivir en el Presente
En lugar de preocuparnos por el futuro o lamentarnos por el pasado, podemos concentrarnos en lo que estamos haciendo en este momento. La meditación y la atención plena (mindfulness) son excelentes prácticas para desarrollar esta habilidad.
5. Celebrar los Pequeños Logros
Cada paso que damos es importante. No tenemos que esperar a lograr algo grande para sentirnos orgullosos. Celebremos cada avance, por pequeño que parezca.
Los valores son la base de una vida plena y significativa.
Cuando vivimos alineados con ellos, nuestras metas cobran un sentido más profundo y aprendemos a disfrutar del proceso en lugar de obsesionarnos con los resultados. Al final del día, no se trata solo de llegar a la meta, sino de quién nos convertimos en el camino.
Si logramos cambiar nuestra perspectiva y empezar a valorar el proceso tanto como el destino, encontraremos mayor paz, satisfacción y felicidad en nuestra vida.
El enfoque de la psicología
Esto es informativo no profesional, se puede contrastar con un profesional en caso de duda
Terapia act de aceptación y compromiso desde un enfoque divulgativo
Se basa en la proyección y enfoque de nuestros valores propios, adaptandolos a nuestras vidas, marcandonos objetivos, a corto plazo, pero dichos valores no son metas a alcanzar ni objetivos en sí, los usamos para dar propósito y verdadero enfoque a nuestros sueños u objetivos
Ejemplos prácticos
1- Dejar de fumar: En casos como este, disponemos de nuestros valores tales como la paciencia, y resiliencia para dejar este hábito con el fin de estar más sano y evitar problemas de salud, se puede empezar por pequeños pasos dejar de fumar por 1 semana, si fumas al día 8 1 cigarro, no pensar que hemos perdido, sino mirar que hemos conseguido 7 días y que vamos a seguir sin culpa ni reproches, acordandonos de que debemos ser pacientes y empáticos con nosotros mismos.
2-Dietas: No caer en el error de todo o nada en el que si llevamos varios días saltandonos la dieta dar por echo que es imposible volver a tomar en serio, son trampas mentales. Se puede empezar enfocándonos en nuestros valores como: nuestro amor propio, disciplina, tolerancia y respeto por nosotros mismos.
Terapia cognitivo-conductual
La más usada por los psicólogos y profesionales de la salud, consiste en replantear nuestros pensamientos ya que muchos automáticos en el subconsciente le hemos peso a creérselo y actual como tal.
Valores versus pensamientos
A veces hay encontronazos entre pensamientos contra nuestros valores, te consideras respetuoso, pero algunas personas te han dicho que no lo eres, y tiendes a creertelo y darle peso a ese juicio, pero realmente sabes que no es cierto pero por nuestra respuesta rápida de pensamiento y capacidad cognitiva nos lo acabamos creyéndolo.
Ejemplos prácticos
–Apuntar los pensamientos: Apuntamos nuestros pensamientos a poder ser los más problemáticos, y los cuestionamos e intentamos modificarlos con conductas en coordinación de nuestros valores, sin querer eliminar el pensamiento, ya que eso no es posible pero si tratar de identificarlo, quitarle peso y actuar en conjunto con nuestros valores
Valores y metas
Una práctica fundamental en el camino a nuestras metas es la utilidad de nuestros propios valores que darán enfoque y propósito a la hora de conseguir y darle un impulso constante hacia nuestros proyectos o metas.
Ejemplos comunes
Conseguir terminar estudios:
Muchas veces se nos hace cuesta arriba acabar los estudios ya sea por problemas económicos, estrés, ansiedad u otros problemas que pueden surgir, por ello es de vital importancia poner en prácticas nuestros valores. Los míos propios voy a citar los que más que suelo usar o poner práctica tales como:
La humildad, El amor propio, Respeto, Perseverancia
Cada persona tiene los suyos acorde a su personalidad y rasgos más comunes de comportamiento, según su historia.
Como aclaración importante, queremos dejar claro que esto no resuelve y trata de resolver nada es mero informativo siempre hay que buscar ayuda profesional, pero si es información sacada de la terapia de aceptación y compromiso ACT que sí tiene respaldo científico y es de ayuda ponerlo en práctica en nuestra vida.
Errores comunes al trabajar en tu desarrollo personal
El error fundamental es creer que el desarrollo personal en sí, se trata de un objetivo, esto es un camino que siempre tendremos que recorrer a través de nuestros valores, dando propósito a nuestros objetivos y aprendizaje en general.
Caso práctico para aplicar nuestros valores en nuestra vida
Querer bajar de peso:
Primero dejar de juzgarnos en nuestro autodiálogo, y ser más flexible, y para continuar, no querer bajar todo en 1 semana aplicando los valores tales como la paciencia, amor propio, y esto lo hacemos sin meternos prisa y a través de la paciencia, ir paso a paso sin compararnos con nadie, y sin querer lograrlo en 1 semana o 2, sin hacer caso a influencia externa, que nos pueden ocasionar confusión en nuestro proceso personal.
Recomendaciones:
Recomiendo encarecidamente leer libros del tipo de psicología de aceptación y compromiso ACT del autor y psicólogo Stephen hayes
Aviso importante:
Este artículo tiene únicamente fines informativos y educativos. No sustituye en ningún caso el diagnóstico, tratamiento o asesoramiento de un profesional de la salud mental. Si experimentas malestar psicológico, ansiedad, depresión u otros problemas emocionales, consulta siempre con un psicólogo o profesional cualificado.

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