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Ansiedad por la noche: por qué aparece al acostarte y cómo calmarla

¿Por qué me da ansiedad por la noche si durante el día estaba relativamente bien? Puede ocurrir que llegues cansado a la cama, apagues la luz y, en lugar de relajarte, tu mente empiece a funcionar a toda velocidad.

Pensamientos sobre el trabajo, problemas personales, miedo a que ocurra algo malo, preocupaciones por el día siguiente o el temor de no conseguir dormir pueden hacer que el momento de acostarse se convierta en una fuente de ansiedad.

La ansiedad por la noche puede aparecer como preocupación constante, pensamientos repetitivos, inquietud, tensión muscular, palpitaciones o dificultad para conciliar el sueño. Algunas personas también se despiertan de madrugada con una sensación repentina de alerta o angustia.

No existe una única explicación. El estrés acumulado, la preocupación, la rumiación, determinados hábitos de sueño y el propio miedo a no dormir pueden contribuir a mantener el problema. Además, algunas personas presentan un trastorno de ansiedad o un problema del sueño que merece una valoración específica.

La buena noticia es que la ansiedad nocturna puede abordarse y mejorar. Cuando existe un problema persistente de sueño, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (CBT-I) es una de las intervenciones de referencia y trabaja, entre otros aspectos, las preocupaciones relacionadas con el sueño y la asociación entre cama y vigilia. [1]

En esta guía encontrarás por qué aparece la ansiedad al acostarte, qué hacer cuando ocurre, cómo afrontar los despertares nocturnos y cuándo conviene consultar con un profesional.

En este artículo

  • ¿Por qué tengo ansiedad por la noche?
  • ¿Por qué aparece justo cuando me acuesto?
  • Ansiedad nocturna, insomnio y ataque de pánico: diferencias
  • ¿Cómo calmar la ansiedad por la noche?
  • Qué hacer durante los primeros 10 minutos
  • ¿Por qué me despierto con ansiedad a las 3 o 4 de la mañana?
  • Qué hábitos pueden empeorar la ansiedad nocturna
  • Errores que pueden mantener el problema
  • Cuándo pedir ayuda profesional
  • Preguntas frecuentes

¿Por qué tengo ansiedad por la noche?

La ansiedad nocturna no tiene una causa única. En muchas personas, la llegada de la noche cambia las condiciones del día: disminuyen las obligaciones, los estímulos y las distracciones, y aumenta el tiempo disponible para prestar atención a los pensamientos.

Eso puede hacer que preocupaciones que durante el día estaban en segundo plano ocupen ahora toda tu atención.

Entre los factores que pueden contribuir se encuentran:

  • estrés acumulado durante el día;
  • preocupación por problemas personales, laborales o económicos;
  • pensamientos repetitivos o rumiación;
  • miedo a no conseguir dormir;
  • horarios de sueño irregulares;
  • consumo de cafeína u otros estimulantes;
  • uso de dispositivos o contenido estimulante antes de dormir;
  • ansiedad que también está presente durante el día;
  • determinados medicamentos, enfermedades o trastornos del sueño.

Por eso, sentir ansiedad al acostarte no significa necesariamente que exista una sola causa ni que puedas identificarla por tu cuenta.

¿Por qué me da ansiedad justo cuando me acuesto?

Esta pregunta es especialmente frecuente porque muchas personas pasan el día funcionando con normalidad y notan el malestar cuando finalmente se meten en la cama.

Una posible explicación es que durante el día tu atención está ocupada con numerosas actividades. Cuando todo se detiene, aparecen pensamientos que no habían tenido espacio para hacerse conscientes.

Puede ocurrir algo así:

Día ocupado → pocas oportunidades para pensar → llega la noche → aparecen preocupaciones → aumenta la activación → cuesta dormir → aparece miedo a no dormir.

A partir de ahí puede formarse un círculo.

También puede suceder lo contrario: que ya exista cierta ansiedad durante el día, pero que solo la notes claramente al acostarte porque el silencio permite prestar más atención a las sensaciones corporales y a los pensamientos.

El círculo de la ansiedad nocturna

Una de las claves para entender la ansiedad por la noche es comprender que el problema no siempre es el pensamiento inicial, sino lo que ocurre después.

Imagina esta situación:

Situación: mañana tienes una reunión importante.

Pensamiento: “¿Y si sale mal?”

Respuesta física: notas tensión, inquietud o palpitaciones.

Interpretación: “No voy a conseguir dormir.”

Nueva preocupación: “Mañana estaré agotado y todo irá peor.”

Conducta: miras el reloj, intentas dormir a la fuerza y compruebas continuamente cómo te sientes.

Resultado: aumenta todavía más la activación.

El problema acaba siendo doble: primero aparece la preocupación original y después aparece la preocupación por la propia ansiedad o por no dormir.

Esta relación entre preocupación, activación y dificultades para dormir puede convertirse en un círculo que se repite noche tras noche.

1. El estrés acumulado puede hacerse más evidente de noche

A veces la persona piensa:

“Durante el día estoy bien. No entiendo por qué por la noche me encuentro tan mal.”

Sin embargo, el organismo no necesariamente empieza a estar estresado justo cuando te acuestas.

Puede que durante el día hayas estado ocupado, resolviendo problemas, trabajando, estudiando o atendiendo a otras personas.

Cuando finalmente te detienes, tienes menos estímulos externos y más espacio para notar el cansancio, la tensión o las preocupaciones que habías ido acumulando.

Esto no significa que “la noche provoque ansiedad”. Puede significar que la noche hace más visible un malestar que ya estaba presente.

2. La rumiación puede hacer que tu cabeza no pare por la noche

La rumiación consiste en dar vueltas repetidamente a un problema, una situación o una preocupación sin llegar a una solución útil.

Puede aparecer después de una discusión, un error, una decisión pendiente o ante la incertidumbre sobre el futuro.

Algunos ejemplos:

  • recordar una conversación una y otra vez;
  • imaginar lo que podría suceder mañana;
  • pensar que has cometido un error;
  • anticipar problemas;
  • intentar encontrar la respuesta perfecta;
  • revisar mentalmente todo lo que tienes pendiente.

Pensar no es el problema.

El problema aparece cuando el pensamiento se convierte en un bucle repetitivo que aumenta la activación y no conduce a ninguna acción útil.

3. El miedo a no dormir puede aumentar la ansiedad

Este es uno de los círculos más importantes que conviene comprender.

Una noche duermes mal.

Al día siguiente estás cansado.

Cuando llega la noche empiezas a pensar:

“Hoy tengo que dormir sí o sí.”

Miras la hora.

Pasan los minutos.

Sigues despierto.

Entonces aparece:

“Otra vez me está pasando.”

Y después:

“Mañana no voy a poder funcionar.”

La preocupación aumenta y empiezas a vigilar continuamente si estás consiguiendo dormir.

El sueño, que normalmente ocurre de forma relativamente automática, se convierte en una tarea que intentas controlar.

Por eso, una estrategia importante consiste en reducir la presión por dormir inmediatamente.

No significa que dormir no sea importante. Significa que estar comprobando cada minuto si ya te has dormido puede aumentar la activación.

4. Algunos hábitos pueden favorecer una noche más inquieta

La ansiedad nocturna tampoco depende exclusivamente de pensamientos.

Algunos hábitos pueden influir en el descanso.

Cafeína

La cafeína es un estimulante y puede interferir con el sueño en algunas personas. Se encuentra, entre otros productos, en el café, algunas variedades de té, bebidas energéticas, refrescos de cola y productos con cacao.

La sensibilidad es diferente de una persona a otra.

Si tienes problemas para dormir, observa si consumir cafeína a últimas horas del día coincide con más nerviosismo o dificultades para conciliar el sueño.

Horarios irregulares

Acostarte y levantarte cada día a horas muy diferentes puede dificultar la regularidad del ciclo sueño-vigilia.

Mantener horarios relativamente estables puede formar parte de unos hábitos de sueño saludables.

Pantallas y contenido estimulante

El problema de utilizar el móvil por la noche no es únicamente la pantalla.

También importa qué estás haciendo con ella.

No es lo mismo leer tranquilamente que pasar la última hora del día discutiendo en redes sociales, consultando noticias preocupantes o respondiendo mensajes que te generan tensión.

Crear una transición entre actividad y descanso puede facilitar que la noche no se convierta en una continuación de la jornada.

Pasar demasiado tiempo despierto en la cama

Si permaneces mucho tiempo despierto, preocupado y frustrado, puedes terminar asociando la cama con vigilancia y tensión.

Precisamente por eso, el control de estímulos utilizado en la CBT-I busca reforzar la asociación entre cama y sueño. Una de sus recomendaciones es acostarse cuando aparece sueño y levantarse si no se consigue dormir, para volver a la cama cuando reaparezca la somnolencia. [2]

¿Cómo calmar la ansiedad por la noche?

No existe un método que garantice que la ansiedad desaparezca inmediatamente.

El objetivo es más realista: reducir la activación y evitar alimentar el círculo de preocupación, vigilancia y presión por dormir.

1. No intentes resolver tus problemas en plena madrugada

A las dos o tres de la mañana una preocupación puede parecer mucho más urgente.

Puedes decirte:

“Esto es importante, pero no tengo que resolverlo ahora.”

Después, anota aquello que necesitas recordar y déjalo para el día siguiente.

No estás ignorando el problema.

Estás evitando convertir la cama en una sala de reuniones a las tres de la mañana.

2. Escribe lo que te preocupa antes de dormir

Si tu mente está llena de asuntos pendientes, prueba a escribirlos.

Por ejemplo:

Me preocupa:
“Mañana tengo una reunión y temo equivocarme.”

Qué puedo hacer mañana:
“Preparar durante 30 minutos los puntos principales.”

La diferencia es importante.

Una preocupación abstracta puede convertirse en una acción concreta.

No necesitas resolver toda tu vida antes de acostarte.

3. Crea una rutina de desconexión

El descanso no empieza exactamente cuando apoyas la cabeza sobre la almohada.

Puede ser útil crear un periodo de transición durante el que reduzcas progresivamente la actividad.

Por ejemplo:

  • apagar o reducir el uso del móvil;
  • bajar la intensidad de la luz;
  • leer algo tranquilo;
  • escuchar música relajante;
  • tomar una ducha o baño templado;
  • realizar estiramientos suaves;
  • practicar una técnica de relajación.

La intención no es crear un ritual perfecto.

Es enviar una señal clara de que la jornada está terminando.

4. Prueba una respiración lenta y cómoda

Cuando aparece ansiedad, algunas personas empiezan a respirar más rápido o prestan mucha atención a sus sensaciones físicas.

Una respiración lenta y cómoda puede ayudarte a centrar la atención y reducir parte de la activación.

No necesitas hacer inspiraciones exageradamente profundas.

Prueba algo sencillo:

inspira suavemente y realiza una exhalación algo más prolongada, sin forzarte.

Repite durante unos minutos.

Si notas mareo o incomodidad, vuelve a respirar con normalidad.

La respiración no tiene que convertirse en otro examen que aprobar.

5. No luches contra cada pensamiento

Cuando aparece una preocupación, es fácil pensar:

“Tengo que dejar de pensar en esto.”

Pero intentar controlar continuamente la mente puede mantener precisamente la atención sobre aquello que quieres evitar.

Prueba a identificarlo de una manera más neutral:

“Estoy teniendo un pensamiento de preocupación.”

Después vuelve suavemente la atención a la respiración, los sonidos del entorno o las sensaciones corporales.

No necesitas eliminar cada pensamiento para descansar.

6. Evita mirar constantemente el reloj

Mirar la hora puede transformar el sueño en una cuenta atrás:

“Son las 2:15.”

“Solo me quedan cuatro horas.”

“Ya son las 3.”

Cada comprobación puede alimentar la preocupación.

Cuando sea posible, evita convertir el reloj en el centro de tu atención.

7. Si estás despierto y cada vez más frustrado, sal de la cama

Permanecer en la cama durante mucho tiempo intentando dormir mientras aumenta la frustración puede reforzar una asociación entre cama y vigilia.

Una estrategia del control de estímulos consiste en levantarse si no puedes dormir y regresar a la cama cuando vuelva a aparecer el sueño. [2]

Puedes hacer una actividad tranquila, con poca luz y sin convertir ese momento en una nueva sesión de trabajo, redes sociales o noticias.

Cuando vuelva la somnolencia, regresa a la cama.

Qué hacer durante los próximos 10 minutos si estás acostado con ansiedad

Cuando la mente está acelerada, tener una secuencia sencilla puede ser más útil que recordar diez consejos diferentes.

Minutos 1–2: reconoce lo que está ocurriendo

Puedes decirte:

“Estoy sintiendo ansiedad. No necesito resolverlo todo ahora.”

No intentes demostrarte que no tienes ansiedad.

Simplemente identifica lo que está sucediendo.

Minutos 3–4: elimina estímulos innecesarios

Deja el móvil.

Evita mirar la hora.

Reduce la luz.

No abras redes sociales ni noticias para “distraerte”.

Minutos 5–7: respira de manera lenta y cómoda

No busques una técnica perfecta.

Haz varias respiraciones tranquilas y presta atención a la exhalación.

Minutos 8–10: decide según tu nivel de vigilia

Si empiezas a notar sueño, permanece descansando.

Si estás claramente despierto, inquieto y cada vez más frustrado, levántate durante un rato y realiza una actividad tranquila.

La meta durante estos diez minutos no es obligarte a dormir.

Es dejar de alimentar el estado de alerta.

¿Qué hago si tengo ansiedad justo al meterme en la cama?

Si notas que la ansiedad comienza prácticamente en el momento de acostarte, puedes probar esta secuencia:

1. Identifica la preocupación.

“Estoy preocupado por mañana.”

2. Evita convertirla en una emergencia.

“Puedo ocuparme de esto mañana.”

3. Deja de intentar comprobar si estás consiguiendo dormir.

No necesitas saber en cada momento cuánto tiempo llevas despierto.

4. Reduce la estimulación.

Nada de noticias, discusiones o contenido que aumente tu activación.

5. Utiliza una respiración cómoda o una actividad relajante.

6. Si permaneces despierto y frustrado, levántate y vuelve a la cama cuando tengas sueño.

Esta última estrategia forma parte del control de estímulos utilizado en CBT-I. [1][2]

¿Por qué me despierto con ansiedad a las 3 o 4 de la mañana?

Despertarse de madrugada con una sensación repentina de ansiedad puede resultar desconcertante.

Puedes notar:

  • corazón acelerado;
  • tensión;
  • sudoración;
  • inquietud;
  • pensamientos rápidos;
  • sensación de alerta;
  • miedo;
  • dificultad para volver a dormir.

Que ocurra de vez en cuando no significa necesariamente que exista un trastorno de ansiedad.

Puede estar relacionado con estrés, preocupación, problemas de sueño u otros factores.

Sin embargo, cuando los episodios se repiten, son intensos o afectan de forma importante al descanso, merece la pena estudiar qué está ocurriendo.

¿Ansiedad nocturna, insomnio o ataque de pánico?

Aunque pueden aparecer juntos, no son exactamente lo mismo.

Lo que ocurrePuede estar relacionado con
Preocupaciones y pensamientos repetitivos al acostarteAnsiedad o preocupación nocturna
Dificultad persistente para conciliar o mantener el sueñoInsomnio
Episodio brusco de miedo intenso acompañado de síntomas físicosAtaque de pánico
Despertares frecuentes con síntomas físicosDiferentes causas que conviene valorar

Un ataque de pánico puede producir síntomas físicos intensos como palpitaciones, temblores, sudoración, mareo o sensación de falta de aire. Los ataques también pueden ocurrir durante el sueño y despertar a la persona. [3]

Por eso, no conviene asumir automáticamente que cualquier síntoma físico intenso durante la noche se debe a la ansiedad.

¿Qué hacer si me despierto con ansiedad de madrugada?

Cuando sucede, evita interpretar inmediatamente el despertar como una catástrofe.

Puedes seguir estos pasos:

1. Ponte en una posición cómoda.

2. Respira de forma lenta y natural.

3. Recuerda que la sensación puede disminuir aunque ahora sea intensa.

4. Evita mirar continuamente la hora.

5. No empieces a anticipar cómo funcionará mañana todo el día.

6. Si estás completamente despierto y frustrado, levántate durante un rato.

7. Regresa a la cama cuando vuelva el sueño.

El objetivo no es controlar cada sensación, sino evitar que el despertar se transforme en una nueva cadena de preocupación.

¿La ansiedad por la noche puede causar insomnio?

Puede contribuir a dificultar el sueño.

La preocupación, la activación física, los pensamientos repetitivos y el miedo a no dormir pueden interferir con la capacidad para conciliar o mantener el sueño.

Y el problema puede funcionar en ambas direcciones:

ansiedad → dificultad para dormir → cansancio → mayor dificultad para manejar el estrés → más ansiedad.

Cuando las dificultades para dormir se mantienen durante mucho tiempo, puede ser necesario valorar específicamente la presencia de insomnio.

La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (CBT-I) trabaja precisamente aspectos como las preocupaciones relacionadas con el sueño, los hábitos, la asociación entre cama y sueño, la relajación y determinados patrones de pensamiento. El NHLBI señala que la CBT-I suele recomendarse como primera opción para el insomnio de larga duración. [1]

Errores que pueden mantener la ansiedad nocturna

Esperar a estar completamente tranquilo para dormir

El sueño no siempre aparece porque hayas conseguido eliminar todas las preocupaciones.

Intentar alcanzar un estado de calma perfecto puede convertirse en otra fuente de presión.

Mirar el reloj repetidamente

Cada comprobación puede convertirse en una nueva oportunidad para preocuparte.

Quedarte en la cama luchando contra el sueño

Si cada noche pasas mucho tiempo despierto, frustrado y preocupado, puedes empezar a asociar la cama con vigilia.

Analizar cada pensamiento

No necesitas responder a cada preocupación que aparece.

A veces reconocerla y posponerla es más útil que intentar resolverla en ese momento.

Utilizar el móvil como única forma de escapar

Puede parecer una solución porque desvía temporalmente la atención, pero revisar redes sociales, noticias o mensajes puede mantenerte estimulado.

Utilizar alcohol para relajarte

Aunque algunas personas intenten utilizarlo para sentirse más tranquilas, no es una estrategia recomendable para gestionar de forma habitual la ansiedad o los problemas de sueño.

Convertir cada noche mala en una predicción

Pensar:

“Como ayer dormí mal, esta noche también será horrible”

puede aumentar la anticipación y la presión.

Una mala noche no determina automáticamente la siguiente.

Qué puedes revisar durante el día

La ansiedad nocturna no siempre se resuelve actuando únicamente cuando estás acostado.

También conviene observar cómo llegas a la noche.

Puedes revisar:

  • si tus horarios de sueño son relativamente regulares;
  • cuánto café o bebidas con cafeína consumes y a qué hora;
  • si realizas actividad física durante el día;
  • cuánto tiempo pasas bajo luz natural;
  • si tienes momentos para desconectar;
  • si las siestas interfieren con tu sueño nocturno;
  • si llevas preocupaciones pendientes directamente a la cama.

El NIMH señala que ciertos hábitos saludables, como dormir lo suficiente y reducir la cafeína cuando esta empeora los síntomas, pueden ayudar a manejar la ansiedad, aunque no sustituyen un tratamiento cuando existe un trastorno de ansiedad. [4]

¿Cuándo debería consultar con un profesional?

La ansiedad ocasional no significa necesariamente que necesites tratamiento.

Sin embargo, conviene consultar con un profesional cuando la ansiedad nocturna:

  • aparece con frecuencia;
  • lleva semanas interfiriendo con el sueño;
  • provoca cansancio importante durante el día;
  • afecta al trabajo, los estudios o las relaciones;
  • genera miedo constante a la llegada de la noche;
  • provoca ataques de pánico repetidos;
  • hace que evites actividades por temor a sentir ansiedad;
  • no mejora a pesar de haber intentado diferentes estrategias.

También merece la pena consultar cuando los problemas de sueño son persistentes, porque puede ser necesario valorar si existe insomnio u otro trastorno del sueño.

No necesitas esperar a que el problema se vuelva insoportable para pedir ayuda.

¿Qué tratamientos existen?

El tratamiento depende de la causa.

Cuando existe un problema de ansiedad, la psicoterapia puede ser una opción eficaz. La terapia cognitivo-conductual se utiliza con frecuencia para diferentes trastornos de ansiedad y trabaja sobre pensamientos, emociones y conductas. [4]

Cuando el problema principal es un insomnio persistente, la CBT-I es una intervención específica que incluye diferentes componentes, entre ellos educación sobre el sueño, trabajo cognitivo, relajación, control de estímulos y estrategias conductuales. [1][2]

El tratamiento adecuado debe adaptarse a la situación de cada persona y puede requerir una evaluación sanitaria.

Una advertencia importante sobre los síntomas físicos

La ansiedad puede producir síntomas físicos intensos, pero no todo síntoma físico es ansiedad.

Busca atención médica urgente ante síntomas nuevos o graves como dolor intenso en el pecho, dificultad respiratoria importante, desmayo, confusión u otros signos que te preocupen especialmente.

No es recomendable autodiagnosticar un síntoma físico intenso simplemente porque aparece durante una noche de ansiedad.

Preguntas frecuentes sobre la ansiedad por la noche

¿Por qué me da ansiedad cuando me acuesto?

Puede ocurrir porque al terminar el día disminuyen las distracciones y las preocupaciones ocupan más espacio mental. También pueden influir el estrés acumulado, la rumiación, el miedo a no dormir y determinados hábitos de sueño.

¿Cómo calmar la ansiedad por la noche rápidamente?

No existe un método que garantice que la ansiedad desaparezca de inmediato. Puedes empezar reduciendo la estimulación, dejando de mirar el reloj, respirando de forma cómoda, evitando resolver problemas de madrugada y levantándote un rato si estás completamente despierto y frustrado.

¿Por qué mi cabeza no para de pensar por la noche?

La noche ofrece menos estímulos externos, por lo que pueden hacerse más visibles las preocupaciones acumuladas durante el día. Si esos pensamientos se convierten en un bucle repetitivo, pueden dificultar el descanso.

¿Por qué tengo ansiedad por la noche y durante el día estoy bien?

Puede ser que durante el día estés ocupado y prestes menos atención a tus preocupaciones o sensaciones. Cuando llega la noche y disminuyen las distracciones, ese malestar puede hacerse más evidente.

¿Por qué me despierto con ansiedad a las 3 de la mañana?

Hay diferentes posibles explicaciones, entre ellas estrés, ansiedad, dificultades de sueño y otros factores. Un despertar aislado no permite saber cuál es la causa. Si ocurre con frecuencia o afecta a tu vida diaria, conviene consultar.

¿La ansiedad puede despertarme mientras duermo?

Sí. Algunas personas pueden despertarse con síntomas intensos de ansiedad o experimentar ataques de pánico nocturnos. Si los episodios son nuevos, repetidos o intensos, conviene realizar una valoración adecuada.

¿La falta de sueño puede empeorar la ansiedad?

Dormir mal puede contribuir al cansancio y dificultar la gestión del estrés y las emociones. Cuando las dificultades para dormir persisten, pueden terminar alimentando el círculo de ansiedad y preocupación.

¿Es mejor quedarse en la cama si no consigo dormir?

No siempre. Cuando estás claramente despierto y frustrado, levantarte durante un rato y volver a la cama cuando tengas sueño forma parte del control de estímulos utilizado en CBT-I. [1][2]

¿La ansiedad nocturna tiene solución?

En muchos casos puede mejorar al abordar los factores que la mantienen. Si existe un trastorno de ansiedad o un problema persistente de sueño, existen tratamientos psicológicos específicos que pueden ayudar.

¿Cuánto tiempo tarda en desaparecer la ansiedad por la noche?

No existe un plazo universal. Puede depender de qué está provocando el problema, cuánto tiempo lleva presente, la relación entre ansiedad y sueño y otros factores personales.

Desconfía de cualquier método que prometa eliminar la ansiedad nocturna en una sola noche.

Qué recordar esta noche

Si estás acostado y sientes que tu mente no se apaga, no necesitas resolver todos tus problemas antes de dormir.

Empieza por algo más sencillo:

reduce la estimulación, deja de mirar continuamente la hora, reconoce los pensamientos sin intentar discutir con todos ellos y evita convertir el sueño en una prueba que tienes que aprobar.

Si estás despierto y cada vez más frustrado, levantarte durante un rato y volver a la cama cuando vuelva el sueño puede ayudarte a evitar que la cama se convierta en un lugar asociado con preocupación y vigilia. [1][2]

Y recuerda algo importante:

una noche difícil no significa automáticamente que exista un problema grave.

Pero si la ansiedad aparece noche tras noche, afecta a tu descanso o empieza a condicionar tu vida, no tienes por qué limitarte a soportarla.

Comprender qué está manteniendo el problema y buscar ayuda adecuada puede ser mucho más útil que intentar aguantarlo sin más.


Fuentes y referencias

[1] National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI). Información sobre el tratamiento del insomnio y la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (CBT-I).

[2] NICE. Recomendaciones y recursos sobre terapia cognitivo-conductual para el insomnio, incluidos el control de estímulos y otros componentes de CBT-I.

[3] National Institute of Mental Health (NIMH). Información sobre el trastorno de pánico y sus síntomas y tratamientos.

[4] National Institute of Mental Health (NIMH). Información sobre ansiedad, tratamiento y hábitos saludables.

Aviso: Este artículo tiene finalidad exclusivamente divulgativa y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario. Si los síntomas son intensos, persistentes o interfieren significativamente en tu vida, consulta con un profesional de la salud.

¿Cómo saber si tengo ansiedad?

Cómo empezar a meditar desde cero

Ansiedad

Insomnio

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